365 Pingüinos. Jean-Luc - Fromental Joelle Jolivet
. Saber contar es muy útil. Sobre todo cuando inexplicablemente a una familia le van entregando pingüinos, uno por d&iacu...
82 ojos y un deseo. Mónica Gutiérrez Serna - Eva Manzano
. La montaña dormita hasta que se le acercan tres personajes: un conejo, una urraca y un niño. Los tres acuden a...
A una estrella fugaz. Mara Cerri
. Un pequeño manual para descubrir los deseos. Los verdaderos. Los deseos que no conocen fronteras.
A una estrella fugaz es un lib...
Adivina cuánto te quiero (desplegable). Sam McBratney - Anita Jeram
. A veces, cuando queremos a alguien mucho, mucho, intentamos encontrar el modo de describir el tamaño de nu...
Adivina cuánto te quiero (Gigante). Sam McBratney , Anita Jeram (Ilustraciones)
. A veces, cuando queremos a alguien mucho, mucho, intentamos encontrar el modo de describir el tama&ntil...
Adivina cuanto te quiero a lo largo del año. Estuche con 4 libros. Sam McBratney - Anita Jeram
. Los entrañables personajes de «Adivina cuanto te quiero» vuelven en...
Al final. Silvia Nanclares (Texto) - Miguel Brieva (Ilustraciones)
. Un sorprendente libro a mitad de camino entre el libro de ilustraciones y cómic, lleno de inteligencia y la...
Alas y Olas. Pablo Albo - Pablo Auladell
. Para conseguir aquellas alas, la condición era clara: “Nunca usarás la facultad del vuelo para conocer la intimidad de l...
Alicia en el País de las Maravillas. LEWIS CARROLL - Rébecca Dautremer
. Una edidción de lujo y en gran formato del clásico de Lewis carrol.
Esta obra, que incluye el te...
Amor en juego. Elena Ferrándiz
. Si alguna vez ha colocado en la casilla de salida sus sentimientos, si ha avanzado por tableros del amor a ciegas, si ha puesto el corazón en jue...
Azulín azulado. Raquel Díaz Reguera
. La abuela Soledad vivía sola como la luna. Un día llegó un perro triste y sin nombre, que escribía poemas, y le invit&...
Boca de lobo. Fabián Negrín
. Caperucita Roja y el lobo, la abuelita y el cazador. Son los personajes de la famosa fábula que todos conocemos. Ya por las ilustraciones, sin embar...